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No te endeudes para los gastos del día a día

25.09.2014

Esta recomendación es una muy valiosa y práctica y te la damos con mucho énfasis, porque endeudarse para pagar tus gastos corrientes implica necesariamente que estás gastando más de lo que ganas y si sigues haciéndolo, lo único que lograrás es generar, innecesariamente, un hueco que cada mes se irá haciendo más y más grande y que podría afectar muy negativamente tu salud financiera y, aún, tu patrimonio.

Esta práctica negativa no siempre es debidamente advertida por todos nosotros en el diario vivir. De hecho no nos damos cuenta cuando incurrimos en ella.

Tomemos como ejemplo el uso que solemos dar a la tarjeta de crédito. Cuando compramos los víveres, las legumbres, la carne, en fin, los comestibles necesarios para preparar el alimento de la familia y los pagamos usando una tarjeta de crédito, lo que estamos haciendo es pagar el consumo de hoy con el ingreso que vamos a percibir recién el siguiente mes. Es decir, estamos gastándonos de antemano lo que recibiremos en el futuro. Esto porque, como todos sabemos, el estado de cuenta de la tarjeta de crédito nos llega a fines del mes en que hemos hecho el gasto y tenemos, además, los quince días del siguiente mes para pagar el saldo respectivo.

Lo que acabo de describir es, ciertamente, una práctica generalizada y bien puede tener la explicación de que, por seguridad, es preferible usar una tarjeta que andar llevando dinero en efectivo para realizar los pagos que hacemos; o, que los registros del estado de cuenta nos permiten tener mayor control de los conceptos en que gastamos, en cuyo caso bien podría decirse que existe la opción de pagar con una tarjeta de débito.

De todos modos, si pagar con una tarjeta de crédito puede sonar razonable por los criterios anotados, lo que sí no es razonable en absoluto es contestar “diferido a equis meses” cuando el cajero te formula mecánicamente la pregunta, “¿desea pagar corriente o diferido?”. Ojo, cuando pagas en diferido estás endeudándote para pagar gastos corrientes sin que te des cuenta.

Es más, si usas la tarjeta de crédito, nuestra recomendación es que mensualmente pagues el saldo total de lo que has consumido ese mes en concepto de consumos corrientes, porque si cancelas sólo el “saldo mínimo a pagar” que algunas tarjetas de crédito te ofrecen, estás incurriendo en la misma práctica que te recomendamos evitar.

Ahora bien, si la regla de oro a adoptar es no endeudarse para pagar los consumos del día a día, surge la pregunta, ¿para qué es razonable endeudarse?

Cabe, sin duda, endeudarse cuando se trata de adquirir, por ejemplo, un terreno, una casa, un departamento, un automóvil, ciertos electrodomésticos; es decir, para adquirir bienes a los que, por su alto valor, nos resulta muy difícil acceder sólo mediante el ahorro. Estos bienes van a incrementar nuestro patrimonio, por lo que, visto desde esta perspectiva, su compra mediante un crédito es una forma de ahorrar.

Dependiendo la edad que tengas, la educación es también una buena inversión a futuro, para la cual vale la pena endeudarse.

En todo caso, hay que tener presente que el endeudamiento está íntimamente relacionado con las metas que te has fijado en tu plan de vida familiar y sobre el que tanto énfasis ponemos cuando damos nuestros cursos de presupuesto y ahorro familiar.

En nuestro siguiente blog intentaremos dar respuesta a la siguiente pregunta que surge y que es: ¿hasta qué monto es financieramente prudente endeudarse?